Entre los militares temen que ahora ingresen militantes de La Cámpora a Defensa

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Tras el retiro de Milani.Hay dudas sobre cuál será el rumbo del nuevo jefe del Ejército

Las fuerzas armadas fueron sorprendidas ayer por la decisión del teniente general César Milani de pedir su retiro del cargo. En primer lugar por el momento que eligió: faltaban sólo seis meses para el recambio presidencial, y su posible cese de funciones.

Pero, además, porque presumían que su alianza con Carlos Zannini, el futuro vicepresidente de Daniel Scioli en caso de llegar éste a la presidencia, lo preservaría en la estructura de poder de Defensa, tal como venía ocurriendo a pesar de las denuncias en su contra por abusos a los derechos humanos durante la dictadura.

Las fuerzas se mantenían ayer ajenas a la pelea con Zannini (Ver página … ) pero recibieron su pedido de retiro del cargo con alegría por un lado y con miedo por el otro. La fuerte penetración del poder kirchnerista en los últimos años no cambió ciertos funcionamiento: el retiro de Milani causó alegría porque con su partida se irán otros más y podrán ascender otros militares.

Al mismo tiempo, Milani había armado un grupo a su alrededor nombrado a dedo, y mantenía un nivel de aprobación en Ejército no menor. El teniente general había nombrado la cúpula militar más numerosos de esta democracia: 55 generales -una cuarta parte especialistas en Inteligencia.

Al mismo tiempo, Milani manejaba una autonomía inusual para los temerosos jefes de las otras fuerzas, en el contexto de la política de castigo que aplica el Ejecutivo de Cristina Kirchner para quienes difieren del núcleo duro. En medio de la paupérrima situación de las fuerzas, el teniente general se permitían algunas compras propias para su fuerza, lo que le generaba simpatía entre su tropa: dos aviones a Estados Uniodos,, equipos de comunicación, unos cañones.

Un general en funciones señaló a este diario que Milani había generado incluso expectativas de materiales, de ascenso y movilidad, y se ocupaba de temas salariales postergados. Ahora, su gente, apuntada a dedo las más de las veces, entrará en la incertidumbre. Igual, dificilmente, el hasta ayer comandante operacional del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, Ricardo Cundom, disponga cambios de aquí a diciembre, cuando incluso puede terminar su mandato o ser confirmado por el próximo presidente.

Otro de los temores que impera en Defensa es a la masiva entrada de “Los licenciados”, como le dicen a los militantes de La Cámpora que se están asegurando puestos administrativos en todas las áreas del Estado para seguir en 2016, también entre las fuerzas castrenses.

CLARIN

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