Sentencia Margarita Belén

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GENTILEZA DE MARTIN RECALDE
Testimonio de Alejandro, hijo del Cnl Losito, sobre la injusta condena que sufrió ayer junto a sus compañeros de causa. Entonces eran Subtenientes, cuya principal virtud, como la de todo Subt, era la obediencia a las órdenes del servicio que eran indiscutibles. Realmente conmovedor lo que narra Alejandro, una apretada síntesis del año que duró el juicio.

Va mi comentario al día de hoy, 16 de mayo de 2011, sobre la condena de papá.
Saludos y gracias por acompañarnos.

Juicio Margarita Belén: Los delitos de Lesa Humanidad made in Argentina
Hoy 16 de mayo de 2011 fuimos a escuchar la condena de papá. Lamentablemente la sabíamos desde el día uno de comenzado este juicio, un año atrás, incluso nos preguntábamos porque lo estiran tanto si al final de cuenta todos conocemos el final del cuento. Un año convivimos con esa doble angustia de saber el resultado y rogar que sea lo antes posible. Es como el convaleciente que ruega que su mal se acorte lo máximo posible; es una sensación rara, difícil de explicar.
Quizá sea más claro tratando a duras penas describir lo que son estos juicios, para explicitar nuestro presagio:
Tenemos 4 personas que personifican a los jueces. Un ejército de fiscales y querellantes por un lado y un reducido número de defensores por el otro. Afuera se escuchan los cantos de algunas personas, cuyo ruido hace aparentar que son miles.
Se inicia el proceso de formalidades. Las defensas piden la nulidad del juicio, por varias causas, a lo que la contraparte contesta con argumentos como “esto ya fue resuelto”. El tribunal llama a cuarto intermedio para “resolver”, y esa es la 1er escena, donde generalmente los familiares de los presos políticos se van entusiasmados “si los jueces dan lugar a las nulidades se termina todo esto” es el comentario común. Es tan grande la alegría de dejar atrás 4, 5, 6, 7 y hasta 11 años de injusta detención (porque los familiares de los presos políticos se encuentran presos con ellos porque se trata de su padre, de su hijo, de su esposo, de su abuelo, de su tío), que realmente ese día es el único, en mi opinión, donde el corazón se gratifica.
Sin embargo es una alegría efímera, el tribunal tarda lo que dura la lectura de su “decisión” para truncar de lleno esas esperanzas que durante un breve lapso calmaron las angustias. Y así comienza el largo calvario de la familia y de los presos políticos. A partir de este momento todo termina; todo será en vano, cualquier intento defensivo será desestimado. Cualquier aberración jurídica y humana cometida en contra de los imputados queda subsanada y confirmada por el eslogan “delitos de lesa humanidad”. Quien se encuentra enrolado en esa categoría deja de tener un status de persona para convertirse en parte sustancial de un plan político.
Lo jurídico nada tiene que ver con lo político. Su objeto es distinto, sus reglas a veces se contraponen y las decisiones tienen premisas y principios desiguales. Dicen que cuando entra la política por una puerta la justicia sale por la ventana, y en estos juicios, no le han permitido siquiera salir, directamente la han aniquilado.
Vienen numerosos testigos, cuyos relatos son incomprobables materialmente. Se contradicen entre ellos, sin perjuicio de lo cual sus dichos tienen fuerza de ley. Incluso algunos no vieron nada ni escucharon ni olieron ni palparon, sólo contaron lo que le comentaron. Y margarita Belén fue un 100 por 100 de testigos que opinaron sobre lo que para ellos había pasado.
Esa presunción iuris et de iure que gozan los testigos inquisidores cesa al momento en que uno osa ir en contra de todo el armado. Pobre de él, contradecir las palabras santas de los compañeros. Me viene a la cabeza Maidana. Este testigo fue presentado en el juicio como la llave que iba a abrir la puerta del horror, pues había sido un testigo presencial de Margarita Belén según la parte acusadora.
Maidana escribió un libro, cuyo director de obra fue el actual Ministro de Educación del Chaco Francisco Romero. Maidana relató en el juicio que el capítulo dedicado a Margarita Belén había sido escrito por Romero y que le habían ofrecido plata para declarar. Él se opuso en su momento a que ese capítulo esté en su libro, porque él desconocía esos hechos, nunca estuvo presente. Lo publicó solamente porque pensaba que era una historia ficticia. Vaya macana Maidana, lo pusiste en evidencia al ministro. No te das cuenta que su versión no admite prueba en contrario. Acaso no comprendiste que si algún compañero te dice que vos estuviste, vos estuviste. Maidana vos tenías que decir que viste a los acusados ahí en los hechos, ¡los nombres Maidana, los nombres! No es tan difícil. Ahora al tribunal no le queda otra que investigar tu falso testimonio, porque nadie discute que vos hayas dicho la verdad, sino que contradijiste una prueba que no se puede contradecir, es decir la palabra del compañero Romero.
Todas las pruebas aportadas por la acusación siempre son válidas, hasta el libro de Maidana. La defensa puede presentar instrumentos públicos, instrumentos privados, testigos, declarar, no declarar, etc. que sus pruebas gozan de una presunción diametralmente opuestas a la de los testigos, son pruebas nulas y contraproducentes iuris et de iure.
Los “delitos de lesa humanidad”, made in Argentina, son impermeables al derecho de defensa. Se encuentran enmarcados dentro de un esquema que anuló el debido proceso, manteniendo sólo puras formalidades, con el objeto de blanquear una decisión política ya tomada: LA CONDENA Y LA PRISIÓN DE POR VIDA. Como bien definió mi padre en sus últimas palabras “estos procesos son el arte de aparentar lo justo”, donde subyace por sobre todo intereses económicos. Los abogados acusadores se enriquecen, los jueces se mantienen y ascienden en sus cargos, los funcionarios y políticos se encastran en sus puestos, utilizando este sistema premeditado de liberación del poder punitivo estatal, ocultando su ruines objetivos en la argucia de ser los defensores de los Derechos Humanos y todo ello a costa y en desmedro de la libertad, salud y vida de los presos políticos, de la sociedad, de la Constitución Nacional y fundamentalmente de la justicia y la verdad.
A los jueces, Yunes, Belforte y Alurralde, les expreso mi más sincero repudio, por haber sido partícipes de este plan, por haber usado el poder que el Estado les confirió para fines mezquinos y prevaricadores. Por haber pisoteado y violado sistemáticamente la Constitución Nacional que juraron respetar y hacer respetar. Sin embargo deseo que jamás sean sometidos a procesos injustos como los que ustedes han sometido a mi padre y sus compañeros de causa. Que sus familias no sufran lo que nosotros, el escarnio y el sufrimiento diario de saber que nuestras esperanzas de justicia se encontraban sumergidas en un estanque de estiércol. El peso de haber hecho lo que no debían, y haber perjudicado al prójimo violando su sagrada misión que es hacer justicia, por el vil precio de 20 piezas de plata, lo llevaran consigo para siempre.
Hoy en el Consejo de la Magistratura estuvimos presentes, toda la familia Losito. Compartimos todo el día esperando que nos digan aquello que tanto sabíamos pero que cuesta asimilar. Nos acompañaron nuestros amigos y familiares, a quienes les agradecemos eternamente. También tuvimos nuestra representante en el Chaco, mi querida hermana Valeria, que en un rapto de audacia y valentía decidió viajar para acompañar este proceso allá, en el frente. Todos juntos escuchamos esa palabra tan dolorosa pero tan anunciada: CONDENAR. No existe plazo ni vida ni palabras que pueda calmar el dolor que sentimos, pero tampoco existe afrenta, atropello, revés ni sufrimiento que pueda destruirnos. Comenzamos, seguimos, continuaremos y moriremos en pie de batalla, siguiendo con el espíritu que nos inculcó nuestro padre el Coronel (R) veterano de la guerra de Malvinas (“VGM) Horacio Losito y que aún hoy, luego de pasar años en prisión, mantiene intacto.
¡POR LA LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS DE ARGENTINA!.
Alejandro Martín Losito.
Juicio Margarita Belén: Los delitos de Lesa Humanidad made in Argentina

Hoy 16 de mayo de 2011 fuimos a escuchar la condena de papá. Lamentablemente la sabíamos desde el día uno de comenzado este juicio, un año atrás, incluso nos preguntábamos porque lo estiran tanto si al final de cuenta todos conocemos el final del cuento. Un año convivimos con esa doble angustia de saber el resultado y rogar que sea lo antes posible. Es como el convaleciente que ruega que su mal se acorte lo máximo posible; es una sensación rara, difícil de explicar.

Quizá sea más claro tratando a duras penas describir lo que son estos juicios, para explicitar nuestro presagio:

Tenemos 4 personas que personifican a los jueces. Un ejército de fiscales y querellantes por un lado y un reducido número de defensores por el otro. Afuera se escuchan los cantos de algunas personas, cuyo ruido hace aparentar que son miles.

Se inicia el proceso de formalidades. Las defensas piden la nulidad del juicio, por varias causas, a lo que la contraparte contesta con argumentos como “esto ya fue resuelto”. El tribunal llama a cuarto intermedio para “resolver”, y esa es la 1er escena, donde generalmente los familiares de los presos políticos se van entusiasmados “si los jueces dan lugar a las nulidades se termina todo esto” es el comentario común. Es tan grande la alegría de dejar atrás 4, 5, 6, 7 y hasta 11 años de injusta detención (porque los familiares de los presos políticos se encuentran presos con ellos porque se trata de su padre, de su hijo, de su esposo, de su abuelo, de su tío), que realmente ese día es el único, en mi opinión, donde el corazón se gratifica.

Sin embargo es una alegría efímera, el tribunal tarda lo que dura la lectura de su “decisión” para truncar de lleno esas esperanzas que durante un breve lapso calmaron las angustias. Y así comienza el largo calvario de la familia y de los presos políticos. A partir de este momento todo termina; todo será en vano, cualquier intento defensivo será desestimado. Cualquier aberración jurídica y humana cometida en contra de los imputados queda subsanada y confirmada por el eslogan “delitos de lesa humanidad”. Quien se encuentra enrolado en esa categoría deja de tener un status de persona para convertirse en parte sustancial de un plan político.

Lo jurídico nada tiene que ver con lo político. Su objeto es distinto, sus reglas a veces se contraponen y las decisiones tienen premisas y principios desiguales. Dicen que cuando entra la política por una puerta la justicia sale por la ventana, y en estos juicios, no le han permitido siquiera salir, directamente la han aniquilado.

Vienen numerosos testigos, cuyos relatos son incomprobables materialmente. Se contradicen entre ellos, sin perjuicio de lo cual sus dichos tienen fuerza de ley. Incluso algunos no vieron nada ni escucharon ni olieron ni palparon, sólo contaron lo que le comentaron. Y margarita Belén fue un 100 por 100 de testigos que opinaron sobre lo que para ellos había pasado.

Esa presunción iuris et de iure que gozan los testigos inquisidores cesa al momento en que uno osa ir en contra de todo el armado. Pobre de él, contradecir las palabras santas de los compañeros. Me viene a la cabeza Maidana. Este testigo fue presentado en el juicio como la llave que iba a abrir la puerta del horror, pues había sido un testigo presencial de Margarita Belén según la parte acusadora.

Maidana escribió un libro, cuyo director de obra fue el actual Ministro de Educación del Chaco Francisco Romero. Maidana relató en el juicio que el capítulo dedicado a Margarita Belén había sido escrito por Romero y que le habían ofrecido plata para declarar. Él se opuso en su momento a que ese capítulo esté en su libro, porque él desconocía esos hechos, nunca estuvo presente. Lo publicó solamente porque pensaba que era una historia ficticia. Vaya macana Maidana, lo pusiste en evidencia al ministro. No te das cuenta que su versión no admite prueba en contrario. Acaso no comprendiste que si algún compañero te dice que vos estuviste, vos estuviste. Maidana vos tenías que decir que viste a los acusados ahí en los hechos, ¡los nombres Maidana, los nombres! No es tan difícil. Ahora al tribunal no le queda otra que investigar tu falso testimonio, porque nadie discute que vos hayas dicho la verdad, sino que contradijiste una prueba que no se puede contradecir, es decir la palabra del compañero Romero.

Todas las pruebas aportadas por la acusación siempre son válidas, hasta el libro de Maidana. La defensa puede presentar instrumentos públicos, instrumentos privados, testigos, declarar, no declarar, etc. que sus pruebas gozan de una presunción diametralmente opuestas a la de los testigos, son pruebas nulas y contraproducentes iuris et de iure.

Los “delitos de lesa humanidad”, made in Argentina, son impermeables al derecho de defensa. Se encuentran enmarcados dentro de un esquema que anuló el debido proceso, manteniendo sólo puras formalidades, con el objeto de blanquear una decisión política ya tomada: LA CONDENA Y LA PRISIÓN DE POR VIDA. Como bien definió mi padre en sus últimas palabras “estos procesos son el arte de aparentar lo justo”, donde subyace por sobre todo intereses económicos. Los abogados acusadores se enriquecen, los jueces se mantienen y ascienden en sus cargos, los funcionarios y políticos se encastran en sus puestos, utilizando este sistema premeditado de liberación del poder punitivo estatal, ocultando su ruines objetivos en la argucia de ser los defensores de los Derechos Humanos y todo ello a costa y en desmedro de la libertad, salud y vida de los presos políticos, de la sociedad, de la Constitución Nacional y fundamentalmente de la justicia y la verdad.

A los jueces, Yunes, Belforte y Alurralde, les expreso mi más sincero repudio, por haber sido partícipes de este plan, por haber usado el poder que el Estado les confirió para fines mezquinos y prevaricadores. Por haber pisoteado y violado sistemáticamente la Constitución Nacional que juraron respetar y hacer respetar. Sin embargo deseo que jamás sean sometidos a procesos injustos como los que ustedes han sometido a mi padre y sus compañeros de causa. Que sus familias no sufran lo que nosotros, el escarnio y el sufrimiento diario de saber que nuestras esperanzas de justicia se encontraban sumergidas en un estanque de estiércol. El peso de haber hecho lo que no debían, y haber perjudicado al prójimo violando su sagrada misión que es hacer justicia, por el vil precio de 20 piezas de plata, lo llevaran consigo para siempre.

Hoy en el Consejo de la Magistratura estuvimos presentes, toda la familia Losito. Compartimos todo el día esperando que nos digan aquello que tanto sabíamos pero que cuesta asimilar. Nos acompañaron nuestros amigos y familiares, a quienes les agradecemos eternamente. También tuvimos nuestra representante en el Chaco, mi querida hermana Valeria, que en un rapto de audacia y valentía decidió viajar para acompañar este proceso allá, en el frente. Todos juntos escuchamos esa palabra tan dolorosa pero tan anunciada: CONDENAR. No existe plazo ni vida ni palabras que pueda calmar el dolor que sentimos, pero tampoco existe afrenta, atropello, revés ni sufrimiento que pueda destruirnos. Comenzamos, seguimos, continuaremos y moriremos en pie de batalla, siguiendo con el espíritu que nos inculcó nuestro padre el Coronel (R) veterano de la guerra de Malvinas (“VGM) Horacio Losito y que aún hoy, luego de pasar años en prisión, mantiene intacto.

¡POR LA LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS DE ARGENTINA!.

Alejandro Martín Losito.

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